Manual de supervivencia

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manual-supervivencia-2Si alguno piensa que el contexto es complicado, solo por culpa de los mercados internacionales, está más que equivocado.

La derrapada de los granos en el último año fue fuerte, pero de alguna manera previsible. Los buenos precios de los años previos llevaron a que, de la mano de buenas condiciones climáticas, la producción aumentara. Por más que el consumo también aumentó, con inventarios holgados, el reacomodamiento en baja de los precios no debería sorprender a nadie.

Con precios más bajos en los mercados internacionales, la situación local es doblemente complicada, por las retenciones y por los aumentos de costos, en pesos, en dólares y fundamentalmente en quintales. Al Espantapájaros el contexto lo tiene loco, porque es difícil de entender que no se hayan tomado, hace tiempo, medidas para contrarrestar la baja externa y no se hayan resuelto las distorsiones comerciales que configuran un doble recorte de precios. Ante un panorama que está entre negro claro y gris oscuro, es hora de apelar al manual de supervivencia.

Lo primero que dice el manual es “No perder la calma”. ¿Cómo vamos a mantener la calma si el Estado se lleva no menos de 130 US$/tn de soja exportada, 51 US$/tn de trigo o 37 US$/tn de maíz, mientras que los números de los productores están todos en rojo? ¿Cómo vamos a mantener la calma si afuera el petróleo está casi a la mitad de hace un año, y acá el gasoil aumenta todos los meses?

El manual sigue con otra recomendación que no es de implementación sencilla: “Cuide los recursos disponibles”. Con el trigo que no vale nada y encima no tiene salida y con el maíz que tampoco tiene precio, la siembra de cereales va a ser más que complicada. Si el principal recurso que tenemos es el suelo, les puedo asegurar que sin rotación de cultivos no lo estamos cuidando. Y del balance de nutrientes, mejor ni hablemos, grita el Espantapájaros.

El capital invertido también es un recurso, que no se está cuidando. El parque de maquinarias envejece. Las amortizaciones nos las estamos comiendo, porque la premisa es tratar de sembrar y muchos (en cuanto a costos) solo computan lo que sale de la chequera. Luego se verá qué se hace con la reposición de equipos, y recemos para que no tengamos que volvernos locos con repuestos de importación frenada.

Menos mal que, para sembrar soja tenemos soja, piensa el Espantapájaros. En algún momento habrá que resolver el tema de la Ley de patentes y regalías. Forman parte del paquete de innovaciones tecnológicas imprescindibles para lograr mayor productividad. Esto entra dentro del capítulo de “Aplique ideas innovadoras”.

La siguiente recomendación es de “ahorrar energía”. Ya entiendo, piensa el Espantapájaros. Me tengo que quedar quieto, sin moverme, casi sin respirar. Así la cosa no funciona. Si empiezo a computar todo el tiempo que me llevan los temas administrativos y los requerimientos de AFIP, se me va la mitad del día. Y el resto del tiempo es moverse de acá para allá y resolver todos los temas productivos y comerciales. Uno termina exhausto. Si alguno tiene la receta para ahorrar energía, por favor que me la pase por mail.

El que escribió el manual, seguramente que estaba pensando en cómo sobrevivir a 6000 metros de altura, sin oxígeno, escalando el Aconcagua. Bueno, en una de esas, es más sencillo sobrevivir allá arriba, que acá en el llano. La recomendación de “Dar un paso por vez” es casi innecesaria. Cuesta imaginar que podamos dar más de un paso.

El párrafo referido a “No asumir riesgos innecesarios” tal vez esté pensado en que tengamos cuidado con los caminos de cornisa o con las arenas movedizas. No hace falta explicar que hace tiempo que caminamos por la cornisa.

Sigamos. La recomendación de llevar en la mochila un kit de primeros auxilios es buena pero no tiene en cuenta el desabastecimiento de insumos importados. Más vale no enfermarse.

Lo único bueno del manual es una línea referida a “No perder el sentido de orientación”. El Espantapájaros tiene muy claro dónde está el Norte. El problema es que siempre nos han llevado al Sur. Si alguno lo necesita, le prestamos la brújula. Por si todavía no se entendió, bastarán unas pocas señales para que el agro se ponga en movimiento. Aclaro. Está en movimiento, pero con lo justo. Lo que se requiere es mucho más, pero con precios recortados se hace lo que se puede, no lo que uno quisiera hacer.

Las señales que el agro espera están referidas, en primer término, a las retenciones. El objetivo de máxima es que se eliminen. El de mínima, que se bajen gradualmente. Hace tiempo que habría que haber empezado con eso, pero nunca estuvo en la agenda. La segunda señal tiene que ver con los cupos de exportación.

Otras señales imprescindibles para que haya inversiones, no solo en el agro, sino en todos los sectores, son las que tienen que ver con el tipo de cambio. No solo es cuestión de una paridad competitiva, sino fundamentalmente de un tipo de cambio único y libre. Para lograr eso, hace falta confianza. El manual de supervivencia también habla de la confianza. Tenemos que confiar en nuestra capacidad de salir adelante y la tenemos que transmitir al mundo. Desde ya, no es cuestión de relato, sino de hechos concretos. Corralito y cepo tienen muchos puntos en común.

La supervivencia en un contexto sistemáticamente adverso no es sencilla. Si seguimos las recomendaciones de no perder la calma, de cuidar los recursos disponibles, de aplicar ideas innovadoras, de ahorrar energía, de dar un paso por vez, de no asumir riesgos innecesarios, de no perder el sentido de la orientación y de construir confianza, posiblemente logremos superar la crisis en la que estamos inmersos.

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Sobre el autor

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Director de Márgenes Agropecuarios desde 1985. Consultor de empresas en temas económico-financieros y en evaluación de proyectos. Asesor de inversiones en campos y en evaluación de arrendamientos. Es Lic. en Administración de Empresas (UBA) y en Administración Agraria (UADE).

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