La rueda cuadrada

0

rueda-cuadrada2En la Argentina de las últimas décadas las políticas económicas imperantes fueron lo más parecido a una rueda cuadrada. Nuestra historia estuvo marcada por cuadraturas diversas, que llevaron a que, en lugar de avanzar sobre ruedas, avancemos a los tumbos. Lo peor fue que, los que creyeron inventar la rueda cuadrada, estaban convencidos que rodaba mejor que la que rueda desde la prehistoria.

La rueda cuadrada, de cuatro lados, requiere de un gran esfuerzo para ponerla en movimiento, pero una vez que, con gran estruendo, se logra que uno de los lados apoye contra el suelo, entonces los precios relativos se van acomodando a la situación y la cuadratura queda instalada. En apariencia todo funciona, explica el Espantapájaros.

Fue lo que ocurrió en la década de los ’90, luego de que en los ’80 termináramos en hiperinflación. El Espantapájaros todavía recuerda esa frase que decía que “un poco de inflación no hace mal”. Luego de la hiper, la rueda avanzó un canto y el 1 a 1 pareció que iba a ser para siempre. Se estabilizaron los precios, se terminó la hiper y se tomó la decisión de no financiar desequilibrios fiscales con emisión, pero pocos tomaron nota de que había otro problema que erosionaba el equilibrio aparente. Lo que no se resolvió fue el desequilibrio crónico de las cuentas públicas, pero, en vista de que sobraba plata en el mundo, el déficit se cubría con endeudamiento.

El peso creciente de los servicios de la deuda, llevó a la recesión. Cuando el déficit ya no pudo afrontarse con más deuda y las reservas eran mínimas, fue la hora de volver a mover la rueda. Otra vez un gran estruendo, el de la crisis de 2001/02 y la rueda se apoyó en otro canto. El 1 a 1 quedó en el pasado. Fue la hora del default de la deuda, tema muy aplaudido en su momento.

Sin el peso de los vencimientos de la deuda y con un tipo de cambio alto, el contexto parecía mágico. Para muchos esa era la solución a todos los problemas. No nos confundamos, advierte el Espantapájaros. No fue crecimiento, fue rebote desde el cuarto subsuelo en el que estábamos, como consecuencia de los desequilibrios fiscales. De la recesión a la reactivación. La rueda no había que moverla más porque, para muchos, así como estaba, estaba más que bien.

Con un tipo de cambio alto, la alquimia del momento fue de reimplantar los derechos de exportación, para oxigenar las finanzas públicas. Simultáneamente se pisaron las tarifas de electricidad y gas, sin medir las consecuencias a mediano plazo derivadas del freno a las inversiones en la matriz energética. Tampoco importaban las consecuencias de una ecuación del agro de precios recortados, o de la falta de acceso a los mercados internacionales derivada del no pago de la deuda pública, luego reestructurada. El contexto era de competitividad aparente para el sector público.

De la economía de mercado y las privatizaciones de la década de los ’90 no quedaban ni rastros. La cuadratura del momento era la de una economía dirigista y de una presencia creciente del Estado. Tampoco quedaban rastros de las AFJP, puesto que, a contramano de las preferencias de los aportantes, se volvió al sistema de reparto. El gasto público y la presión tributaria aumentaron en forma sistemática. En apariencia estaba todo bien, la plata de los futuros jubilados resolvía los problemas de caja del momento presente.

En un contexto de alza de los precios internacionales de los granos las alícuotas de los derechos de exportación aumentaron y la mayor presión tributaria quedó disimulada por una mejora circunstancial en los ingresos. En esa época el Espantapájaros predicaba en el desierto. El tipo de cambio ya no era competitivo, los costos internos aumentaban en dólares.

El problema de la rueda cuadrada es que, si se queda demasiado tiempo en la misma posición, los desequilibrios crónicos vuelven a manifestarse, sumados a los desequilibrios nuevos. Es lo que ocurrió en los últimos años.

El déficit fiscal ha vuelto a aparecer con componentes nuevos, por la creciente necesidad de importación de combustibles, sumados a otra necesidad creciente de atender compromisos financieros derivados de la estatización de YPF, de la deuda con el Club de Paris y de la que todavía está en default. El déficit creciente podría haberse evitado con otra política energética y con otro manejo del endeudamiento público.

El punto en común de las distintas cuadraturas es el déficit de las cuentas públicas, pero en lugar de resolver el problema, bajando el gasto o agrandando la torta, se perseveró en el error de extraerle recursos a los sectores productivos y a cuanta caja se tuviera a mano para seguir financiando al Estado. El Espantapájaros propone que, de una buena vez, en lugar de tumbar la rueda y acostarla sobre otro canto, pensemos por algo distinto.

En lugar de una rueda cuadrada, podríamos intentar con una rueda redonda, que gire para adelante y no sea una reedición de fracasos del pasado. Dejemos de lado el pensamiento mágico de que se puede gastar sin límite, por encima de los recursos disponibles, y que todo eso no traerá consecuencias. Apuntemos al autoabastecimiento energético y al pleno aprovechamiento de los recursos productivos. Para eso habrá que resolver cuestiones de seguridad jurídica, de inversiones y de mayor libertad en el flujo de capitales, tanto para entrar como para salir. El desafío es la exportación, de la mano del agro, de la industria y de los servicios, para que haya pleno empleo y crecimiento.

Habrá que alivianar la carga y resolver los problemas estructurales que arrastramos desde hace años, empezando por el déficit de las cuentas públicas. Todo esto es muy distinto de la inmensa rueda cuadrada que se fue construyendo con el tiempo y que llevó a que avancemos a los tumbos, incluso para que, por momentos, ni siquiera avancemos.

COMPARTIR

Sobre el autor

mm

Director de Márgenes Agropecuarios desde 1985. Consultor de empresas en temas económico-financieros y en evaluación de proyectos. Asesor de inversiones en campos y en evaluación de arrendamientos. Es Lic. en Administración de Empresas (UBA) y en Administración Agraria (UADE).

< Volver
Copyright © 2017 Márgenes Agropecuarios - Todos los derechos reservados - Tel: 011 4322-0275 - Email : info@margenes.com